Middle Sikait: el capitolio del desierto.
Os hablo mucho del Sikait Project, el proyecto de la UAB que se ha convertido en nuestro pequeño paraíso de cada enero desde 2018. Campaña tras campaña hemos ido avanzando: de la documentación general del asentamiento y su hinterland hacia una lectura más compleja del sistema minero, de su paisaje social y de su paisaje religioso.
En 2025 cambiamos de escenario. De Sikait nos desplazamos a Middle Sikait, un asentamiento situado 2 km al norte del núcleo principal, con un volumen notable de lo que parecen edificios públicos y sin espacios habitacionales claros. Sergio siempre nos pone como paralelo, en Hispania, el caso de Munigua. Se accede a él desde el Wadi por una impresionante rampa ascendente de más de 200 m de largo.
Allí excavamos en los tres templos que ocupan una plataforma sobrelevada, a modo de capitolio: A, B y C, también tripartitos. Los tres han dado evidencias claras de prácticas rituales vinculadas a la comunidad minera, con una fuerte dimensión simbólica.Porque no existen solo campamentos extractivos. En Roma —y más aún en el Egipto romano— la religión forma parte de la vida cotidiana y del trabajo, sobre todo si ese trabajo es de riesgo, como lo era la extracción minera. Y la religión necesita su espacio físico, algo que también tuvo que aprender a la fuerza la Iglesia católica siglos después.
Cerca de allí se localiza la mina donde aparecieron los grafitos de la legio III Cyrenaica, un hallazgo que apunta a una cronología temprana y a una vinculación directa con las estructuras imperiales, con un papel militar relevante.
El modelo que se dibuja encaja con lo ya conocido para otras regiones mineras del Imperio, pero aquí gana en intensidad:
- El territorio está controlado militarmente.
- La extracción se organiza de manera planificada.
- Las prácticas rituales se institucionalizan.
Seguimos —y seguiremos— con la lectura diacrónica de este paisaje extractivo, entendido no como un yacimiento puntual sino como un sistema complejo, del que debemos extraer la dimensión cronológica.
No parece, desde luego, que estos grandes espacios rituales respondan a prácticas espontáneas de la comunidad minera, sino a un establecimiento deliberado y, en cierto modo, a una forma de control ideológico dentro del sistema imperial.
A falta de la publicación de los resultados de la campaña, ya en prensa, podéis leer la crónica completa aquí.



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