El Castro de Nostián: Un tesoro de la Edad del Hierro entre la industria y el mar.
Si el castro de Elviña fuese el niño de mamá Coruña, Nostián sería la oveja negra de la familia. Porque en la periferia, donde el paisaje industrial de la refinería y la planta de residuos parece dominarlo todo, resiste un castro testigo silencioso de nuestros orígenes: el Castro de Nostián. Este yacimiento arqueológico, el segundo castro del municipio, o tercero, según contemos, anda a caballo entre la historia y el olvido, y es un ejemplo fascinante de cómo algunos de nuestros yacimientos arqueológicos luchan por mantenerse en pie en un entorno en constante transformación.
¿Qué es el Castro de Nostián y dónde se encuentra?
Casi en el límite del ayuntamiento, ubicado en la parroquia de Visma (A Coruña), sobre un monte de unos 85 metros de altitud, el Castro de Nostián es un asentamiento fortificado típico de la Edad del Hierro / Cultura Castrexa. Con una extensión que ronda los 7.000 metros cuadrados en su recinto interior (croa) y un antecastro que eleva la superficie total a unos 15.000 m², el yacimiento ofrece una vista privilegiada sobre el valle. A pesar de su evidente interés, su ubicación actual es paradójica: se encuentra rodeado por infraestructuras críticas como los depósitos de Repsol y la planta de tratamiento de basuras, lo que ha marcado gran parte de su historia reciente y su estado de conservación.
Hallazgos arqueológicos: de los años 70 a la actualidad
La riqueza de Nostián y su entorno no es una suposición; ha sido probada en diversas intervenciones:
- Las excavaciones de 1975: El profesor J. Manuel Vázquez Varela lideró prospecciones que sacaron a la luz una casa circular de piedra de casi 8 metros de diámetro. En su interior se hallaron pesas de telar, molinos de mano, hachas de hierro y cerámicas que sitúan la ocupación del castro en un momento avanzado de la Edad del Hierro, cerca del cambio de era.
El descubrimiento de 2022: Recientemente, durante las obras del acceso ferroviario al Puerto Exterior de Langosteira, se hallaron once nuevas piezas de cerámica junto a los nuevos petroglifos. Estos fragmentos son vitales, ya que algunos datan de la transición entre la Edad del Bronce Final y la Edad del Hierro, ampliando cronológicamente la importancia del sitio y sus alrededores.
El reto de la conservación: los petroglifos viajeros del Monte Dos Cazolos
Uno de los episodios más recientes y curiosos en la gestión de este patrimonio en la zona ha sido el proyecto de recolocación de los petroglifos situados a poco más de 800 m y descubiertos en un estudio de impacto medioambiental. Debido a la afección de los mismos por el poliducto de Repsol al Puerto Exterior de A Coruña, la Xunta de Galicia autorizó el traslado de los grabados rupestres hallados en la zona para garantizar su protección. Este movimiento salvó estas manifestaciones artísticas ancestrales del riesgo de destrucción, permitiendo que, aunque se movieran de su ubicación original "in situ", sigan actualmente formando parte del legado cultural de las zonas de Nostián y Pastoriza, tras su recolocación. Son fácilmente visitables, aunque del cartel informativo prometido solo permanezca actualmente el soporte de madera.
Una promesa de recuperación que viene de lejos
La puesta en valor de Nostián, propiedad de Repsol (otro día os hablaré de otro en manos de otra gran empresa), ha sido una demanda histórica de los vecinos. Ya en el año 2000, se hablaba de planes ambiciosos para completar la recuperación del Castro en un plazo de cuatro años, con el objetivo de convertirlo en un espacio visitable y respetado. Sin embargo, las casuísticas que se han dado han hecho que este proceso sea mucho más lento de lo previsto… porque 26 años después, sigue como la primera vez que lo visitamos, poco más o menos: una de las dos cabañas se ve (otra se intuye), se ven agujeros de poste marcados en los afloramientos graníticos y los volúmenes de las murallas y las diferentes terrazas. Eso sí, su entorno está cada vez más degradado y los caminos tradicionales más inaccesibles, porque ya nadie trabaja la tierra.
Sobre los petros en Megaliticia, tenéis más info.
¿Por qué deberíamos mirar hacia Nostián?
El Castro de Nostián nos recuerda que la historia no siempre está en museos lejanos; a veces está justo al lado de donde trabajamos o vivimos, o permanece bajo tierra aguardando su oportunidad. La coexistencia entre la modernidad industrial y las raíces prehistóricas es el gran desafío de este yacimiento y de los petroglifos de Nostián, que siguen escuchando cantos de sirena... o el sonido metálico del juego de la llave que entretiene a los vecinos cada tarde, esperando que otro día se vaya.
¿Sabías que en la finca conocida como "O Pinar", dentro del castro, todavía se pueden intuir las estructuras de las viviendas circulares que hace dos mil años formaban un bullicioso poblado frente al Atlántico? Pues sí, aunque no esté señalizado, es muy accesible, con la vegetación a raya es un paseo agradable, y un entorno evocador para tomarse un bocata... siempre que no te asomes entre los laureles y veas los depósitos de la refinería. Además, tiene aparcamiento y un parque infantil cerca… ¡Eso sí, cuidado con los perros del vecino!
Cita APA: Fernández Abella, D. (2026, 8 de septiembre). El Castro de Nostián: Un tesoro de la Edad del Hierro entre la industria y el mar. Argología. https://argologia.blogspot.com/2026/09/el-castro-de-nostian-un-tesoro-de-la.html
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