¿El principio del fin, o el fin del principio para el patrimonio cultural subacuático de Colombia?

Bueno, empezar un blog después de dos años de crearlo no deja de ser paradójico... supongo que se enmarca en esas intenciones de principios de año (2013) que todos tenemos. Espero que esta dure más de lo habitual en estos casos, y que se quede, pero para siempre.

Ya hace casi un mes que pensé en (re)iniciar el blog con una noticia que para "el gremio" (entiéndase arqueólogos subacuáticos y allegados) ha sido impactante. Tras tantas luchas y peleas por redactar el texto de la Convención UNESCO, tras finalmente reunir el número mínimo de países afiliados, y cuando al fin tiene validez legal (Entiéndase como una normativa internacional... pero como unas directrices, al fin y al cabo,  pues cada país es soberano en su territorio, como tristemente veremos) todo eran felicidades y alegrías... hasta el caso de Colombia. Recientemente, el gobierno Colombiano ha aprobado una ley por la permite a los empresas de "salvamento" o "rescate" trabajar el aguas territoriales del estado, a cambio de un 50% de lo hallado en metales y/o objetos preciosos... todo ello pese a la prohibición de la normativa UNESCO, y la presión internacional y nacional de individuos e instituciones, y todos los defensores del patrimonio histórico/arqueológico (profesionales o no) que hayan tenido un mínimo conocimiento del caso. El titular: Colombia se abre al negocio de las empresas de caza tesoros.

Es bastante fácil entender que en un contexto de crisis, las "riquezas bajos los mares" son un jugoso reclamo para quien las ve como un mero valor metálico que transaccionar, como un simple valor económico... pero debemos entender que no estamos hablando de algo tan simple, hablamos de patrimonio, de la historia de un país, región o continente, que cualquier legislación moderna prohíbe enajenar y mercadear. Debemos recordar que la titularidad de ese patrimonio es pública, y obligación de los estados y entidades regionales su custodia, preservación y conservación para generaciones futuras.

Da mucho miedo pensar en esta crisis, y en que en ella empiecen a proliferar estas dinámicas. Dan escalofríos al pensar que una comisión va a decidir que se vende o no del patrimonio cultural de Colombia (patrimonio también de todo el mundo, pues los conflictos cuando se trate de barcos de estado, promete ser de órdago...). Uno mira para España y piensa que alguno estará aplaudiendo y suspirará porque este remedio "anticrisis" que tenemos en nuestras aguas se use igual... al fin y al cabo, no hace tanto, se cifraba y calculaba económicamente (¿para qué?¿Con que objeto?) las riquezas sumergidas en aguas españolas... junto con alguna desafortunada declaración de algún "alto mando"...

El patrimonio cultural no tiene valor. Como elemento único su valor es incalculable para una sociedad. Es un reflejo de su pasado y su identidad, espejo de su futuro.

No quiero pensar mal, ni por supuesto considero a España mejor que a Colombia... pero rezo con que nuestro políticos estén en "otra onda" y no se les ocurra mirar para allí con suspiritos... porque si la "jugada" le sale bien al gobierno Colombiano, ya se sabe...  si las barbas de tu vecino ves pelar...

También quiero declarar mi modesta pero pública condena a este hecho, y mi apoyo a los colegas colombianos en su lucha por la defensa del patrimonio.

Otra cosa me llama la atención de toda esta noticia: el famoso criterio de repetición, para el que su máximo defensor es Robert F. Marx... personaje y noticia que creo merecen una segunda entrada en el blog...

Buenas noches.


Pd: Bienvenidos, y Feliz año 2013!


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