El mausoleo de Adriano contra los Ostrogodos.
Siempre que llegan estas fechas me acuerdo de Roma, de la Ciudad Eterna... debe ser porque mis últimos recuerdos de la ciudad fueron también con frío, pero con unos excelentes amigos como guías.
En el año 537 unos 100.000 soldados Ostrogodos al mando del rey Vitiges marcharon a la conquista de la ciudad, en manos del general bizantino Belisario y defendida por 5.000 soldados.
Toda aquella gesta defensiva (más de un año) fue narrada por Procopio, y de la que algunos pudimos deleitarnos en la novela de Gore Vidal, obligada lectura en la carrera, en Santiago.
Una de las 69 batallas que sucedieron por la conquista/defensa de la ciudad, quizás la más "plástica", fue en el actual castillo papal de Sant´Angelo, el antiguo mausoleo de Adriano, que los bizantinos habían convertido en fortaleza.
Asediada y a punto de caer, a los defensores se les ocurrió la idea de arrancar las estatuas que decoraban el monumento y usar los pedazos contra el enemigo.
Aquel día, la Antigüedad Clásica se enfrentó a los bárbaros conquistadores y se arrojó (o fue lanzada) a la batalla. Su peso marmóreo venció a aquellos invasores germánicos... al coste de sus propios miembros.

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