Mercado dos Mouros y la gestión del material arqueológico.
No he hablado aún de este nuevo yacimiento en el blog, pero he colgado noticias, y por la red ha salido información sobre él más que suficiente para una primera aproximación. Buceando en la red encontrareis cosas.
Si no os apetece el chapuzón muy recientemente ha salido una pequeño artículo/noticia del hallazgo: El artículo (y sus ideas) lo podéis encontrar en la revista Artyhum, Aquí.
Mirando hacia atrás me doy cuenta la locura de intervención arqueológica que fue, y lo apurado de unos plazos legalmente difíciles de cumplir (y que, pese a ser un convenio entre dos instituciones oficiales iban contra la legislación vigente en la materia).
A veces la gente no se da cuenta de lo que es "gestionar" el material de una intervención arqueológica. Porque el material suele ser el que retrasa la entrega de las memorias técnicas, algunas "ad aeternum". No es una cosa que se consiga despachar en dos días.
Evidentemente para nosotros, acabando la intervención iniciada un 06 del mes y finalizando un día 29, era del todo punto imposible entregar una memoria en condiciones dos días después de finalizar... y ni siquiera entregándola al mes estaba acabada como nos gustaría. Pero era o eso o la nada.
Es muy común que la sociedad se crea que un historiador debe saber de todo (Todos los periodos históricos y todos los temas) y en arqueología sucede algo parecido, de nuestra ciencia todos tenemos que saber todo y de todo. Y no es cierto. Nadie sabe de todo y quien lo afirma o es un pardillo, o nunca ha navegado (o naufragado) en este tipo de aguas.
Los estudios de material son ese tipo de cosas que no todos sabemos hacer... bien hechos, me refiero. Los materiales de una intervención arqueológica pueden acabar contigo, o acabar con ellos en cualquier garaje, o apiladas en amarillentas cajas de cartón desde el inicio de los tiempos, como las que llevaremos en breve al Museo de San Antón.
Los estudios de material son ese tipo de cosas que no todos sabemos hacer... bien hechos, me refiero. Los materiales de una intervención arqueológica pueden acabar contigo, o acabar con ellos en cualquier garaje, o apiladas en amarillentas cajas de cartón desde el inicio de los tiempos, como las que llevaremos en breve al Museo de San Antón.
Lavar, siglar, fotografiar y dibujar es la ingrata tarea de quien recoge material arqueológico. Y estudiarlo es harina de otro costal... porque no todo el mundo vale. Por eso los estudios de material se solicitan avidamente (y a veces caritativamente, aunque se cobren). Por eso quien dibuja bien tiene un plus a su favor. Por eso un buen ceramólogo se cotiza. Respect.
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