El castro de Elviña: La fuente-aljibe.




Estos días hemos estado dándole muchas vueltas en la cabeza al Castro de Elviña. Y casualidad de casualidades he encontrado una foto en un libro que me ha hecho retroceder en el tiempo a cuando empezábamos a hacer nuestros pinitos arqueológicos en aquel magnífico yacimiento. fueron muchos días los que, campaña tras campaña, subía al castro, de aquella en mi 205 rojo. Siempre, en cuanto tenía algún tiempo en mis ajetreados veranos de excavar aquí y allá, reservaba tiempo para excavar en casa.



En estos tiempos, al contrario que suele pasar hoy día, nos congratulamos de que al fin el castro se haya quedado sin electricidad. De aquellos tiempos, además de su chisporroteante presencia, recuerdo aquel omnipresente y enigmático aljibe, que al son del clima atlántico crecía y menguaba constantemente. Estaba delimitado por un muro, que se decía había sido hecho en el siglo XVIII para que el ganado no se cayese.


Ese enorme pozo rectangular, con escalera por los dos lados fue una de las estructuras que limpiamos en aquellas primeras intervenciones del nuevo siglo. Y aunque estaba cubierto de maleza e inerte, volvió a brotar agua de él, filtrada a la cubeta inferior como si aún se empeñara en abastecer de agua a todo el poblado.

La foto que he encontrado, no es aquella época. Es de la intervención de los años 80 de Felipe Senén; cuando el agua de la fuente-aljibe  también volvió a brotar. 

Es curioso que aquel aljibe renazca al abrigo de las nuevas intervenciones. Cada vez que alguien decide interesarse por su castro él reverdece, como negándose a morir. Ojalá siga manando agua por muchos años.



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