El pobre Nerón.
Nerón es un personaje condenado por la Historia. No fue ni mejor ni peor que otros que le antecedieron o le sucedieron en el cargo.
No fue responsable del gran incendio de Roma que según Tácito, se inició en una parte del circo contigua al Palatino, donde se almacenaba gran cantidad de material inflamable. El hacinamiento y las condiciones de la ciudad hicieron el resto, tardando una semana en controlarse. Nerón en cuanto se enteró abandonó su villa de verano de Anzio a toda velocidad y mandó construir barracones para los desvalidos. Si, luego culpó a los cristianos, 400 o 500 personas; una cifra ínfima comparada con las matanzas de Cómodo o Diocleciano.
Intentó eliminar a su madre Agripina que lo manejaba como un pelele y gobernaba realmente Roma. La invitó a Baia (esa bonita ciudad subacuática de hoy día) fingiendo que quería hacer las paces con ella y le hizo cruzar la bahía de Nápoles, en una nave especialmente diseñada para naufragar... y naufragó (atención alerta de pecio)... pero no consiguió arrastrar al fondo a su pasajera, que ganó la costa a nado... el pobre Nerón tuvo que enviar a unos sicarios para que acabaran el trabajo.
Tras su muerte, los sucesores Otón y Vitelio honraron su memoria y veneraron sus imágenes durante un tiempo.
Los escritores Plutarco y Josefo protestaron contra las calumnias que se decían sobre él.
Los escritores Plutarco y Josefo protestaron contra las calumnias que se decían sobre él.
Hasta llegar el emperador Trajano y sus sucesores, que condenaron su memoria... con el cristianismo esa leyenda negra se acentuó.
!Pobre, pobre Nerón!
!Pobre, pobre Nerón!
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