Sikait, la Pompeya del desierto.
Así es como llamó algún viajero decimonónico a esta maravilla del desierto oriental egipcio. Quizás como dijeron otros más tarde exagerara un poco, pero ciertamente la impresión de estar allí y verla inmóvil e impasible impresiona mucho.
Ha sido la primera campaña (de muchas que nos esperan) y ciertamente con unos resultados fantásticos, que irán saliendo a su debido tiempo. Paciencia, amigos.
De momento nos quedamos a la espera de volver a disfrutar del parque nacional de Wadi Gemal, un retiro espiritual perfecto (si la salud lo permite) lejos de las comunicaciones y la electricidad. Un sitio donde poder disfrutar ( subiendo por las montañas que diariamente veían los romanos, adentrándose por sus puertas, asomándose por sus ventanas, bajo sus tejados, dentro de sus templos y sus minas...) de la ciudad de las esmeraldas.
Tenéis la localización en el mapa aquí
Una página con algunos datos de las intervenciones previas en el sitio aquí
Una historia resumida (y bastante fiable!) del sitio en otro blog, aquí.


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