Fabricando tinajas.
Cuando uno excava un dolium, si está bien conservado (y está enterrado) se puede meter dentro y excavarlo tal cual como si fuera un silo ibérico o medieval. Por supuesto en su interior existe estratigrafia con la que debemos ser muy cuidadosos al excavar para identificarla. de sus paredes y fondo se pueden extraer muestras con las que hacer analíticas que nos muestren los secretos (ya no tan bien conservados) que tenían hace unos 2000 años.
Ahora bien, siempre nos preguntamos como consiguen hacer "cacharros" de un tamaño tan fabuloso, cocidos (eso si a veces con defectos) y endurecidos al fuego y como moverlos. Quizás lo más lógico sería pensar en la fabricación in situ, pero la estenografía nos ayuda (y sorprende) una vez más.
Los ejemplos de tinajas de grandes dimensiones que aún conservamos, que se hacían tradicionalmente nos hacen (al menos) ver que es posible la fabricación y transporte... eso si recurriendo a colosales remedios.
Para reflexionar.
Tenéis las dos primeras fotos en un enlace de FB al ejemplo de Colmenar de oreja, Madrid (y un interesantísimo artículo) aquí




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