El patrimonio en negativo.

Cuando visitamos un yacimiento la mayor parte de las veces se ven muros aquí y allá, estructuras que levantan (y re-levantamos, para protegerlas) un alzado de lo que antes fue, una idea de que aquel resto fue algo alto y relevante, del que quedan aquellas hiladas resistiendo el paso del tiempo.

Sin embargo, hablando del mundo de la Edad del Hierro, o incluso del altomedieval, las estructuras en material perecedero son la norma, y los negativos, (los sitios donde se afianzaban al suelo de ocupación) la (casi) única evidencia que nos dejaron. Merecen conservarse? Desde luego. Merecen exponerse? ahí ya, si eso... tal.

Con esta "selección"  acabamos ofreciendo al público una visión irreal, educamos indirectamente a los aficionados a la arqueología con el mantra de: "si hay muros es bueno"... sin valorar que a lo mejor nos equivocamos en la didáctica de las cosas.

Porque los agujeros de poste, zanjas, canales, fondos de cabaña y un largo etcétera nunca se exponen al público...? Es que son de segunda? O seguimos con el discurso clásico de: Si hay un muro mola, y sino no, no...?

Y si hay que visibilizar la negatividad? Y si hay que darle vueltas a la cosa para que la sociedad entienda la complejidad del resto arqueológico y su evolución?

Queda camino... 



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