La copa de Dioniso.

Ver como sigue trabajando en arqueología un viejo amigo italiano, me hizo recordar las aventuras que vivimos por la Emilia Romagna. Allí, mientras excavábamos en un entorno urbano, algún simpático expoliador (mirón y con bastante guasa) nos tiró dentro del área de excavación restos de cerámicas de figuras negras de alguna necrópolis (seguramente etrusca) en nuestra excavación altomedieval, que por supuesto recogimos y tiró el director al contenedor. Y al recordarlo me acordé de la copa de Dioniso, que además de bella, tiene un interesantísima (al menos para un especialista) embarcación a vela representada.

Es una pieza excepcional, de un valor artístico enorme, y con información de interés para la arqueología naval. La pieza hoy día está en el Staatliche Antikensammlungen, en Munich.

Este Kylix ático de figuras negras (540-530 a.C.) es una obra de arte de Exequias, alfarero que orgulloso firmó (EΞΣΕΚΙΑΣ ΕΠΟΕΣΕ) esta obra maestra, en la que podemos admirar a Dioniso bebiendo en un barco navegando y rodeado de delfines, quizás aludiendo al rapto del dios por piratas etruscos reflejado en el séptimo himno homérico.

La encontró en Vulci un erudito afincado en Italia: Luciano Bonaparte. Y si, habéis acertado: tenía relación; era hermano menor del famoso emperador. Desgraciadamente es lo único que se sabe de la pieza, ya que no se conserva documentación de las primeras excavaciones en la ciudad etrusca, tan propias de aquel afán coleccionista tan decimonónico (y renacentista), que nos ha dado mucha información para la Historia del Arte, pero menos para la Arqueología.

Afortunadamente existe un proyecto que intentan recuperar información perdida a través del estudio los restos de hoy día y las nuevas tecnología, como Vulci 3000. Si queréis leer alguna cosa, en inglés podéis pinchar aquí.

Otro ejemplo similar  de piezas sin contexto arqueológico es el vaso (crátera) François. Esta fue encontrada en otra ciudad etrusca, Chiusi, y tiene una cronología similar. También fue encontrada por otro francés, de nombre Alessandro, que también estuvo "investigando" por Vulci y descubriría la magnífica tumba que, con poca modestia, bautizó y hoy día lleva su nombre.

Otro ejemplo de las muchas piezas perdidas en el limbo, sin contexto, es la copa de Licurgo, esta ya de periodo bajoimperial / tardorromano, que salió en la prensa no hace mucho por ser un ejemplo de nanotecnología de época romana. Podéis leer el artículo aquí.


Y muchas más  en el tintero que nos quedan por repasar... en fín, recordad gente que por muy bonitas que sean, para un arqueólogo una pieza sin contexto arqueológico es como un fruto arrancado: nos dice muy poco del árbol (lo obvio), y menos aún del terreno donde maduró. Y si, ya se que hay gente que esto le importa un pito.

Si queréis explorar la página oficial del Parque natural y arqueológico de Vulci haced click aquí

Una buena página para conocer Vulci y el entorno, con un montón de información útil (y en castellano) la podéis ver aquí. Sus coordenadas son: 42°21′14″N 11°36′17″E  por si queréis echar un vistazo por google.

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