Un fin de ciclo: La última navegación del Temerario.

Hoy es un día adecuado para recordar una de las pinturas de uno de mis pintores favoritos, de esos que no has estudiado y vas descubriendo en tus inquietudes post universitarias: Joseph Mallord William Turner, apodado "El pintor de la Luz" o "El cazador de tormentas".

La pintura (The Fighting Temeraire tugged to her last berth to be broken up) fue declarada como su favorita por el pintor, nunca fue vendida. Fue pintada en 1838-39, y actualmente se encuentra en la National Gallery de Londes.

En la pintura se representa al HMS Temeraire, un navío de 98 cañones de la clase Neptuno, y recibió el nombre de un buque francés de 74 cañones capturado en la batalla de Lagos en 1759. Fue construido en los astilleros de Chatham y botado el 11 de Septiembre de 1798. Para su contrucción se usaron 5.000 nobles robles ingleses, como diría un colega.

Tenía 56 m de longitud de cubierta, 15 m de manga y una tripulación de 720 personas.

Tuvo un papel destacado en la batalla de Trafalgar apoyando al HMS Victory de Nelson.

El buque al acabar su vida en activo fue despiezado en alta mar y remolcado el casco al desguace en el muelle de Rotherhithe de John Beatson, desde la base de la flota, Sheerness, a la desembocadura del Támesis. Fue el buque más grande vendido por la Royal Navy y el más grande remolcado, durante dos días, remontando el río londinense. Su subida generó gran expectación en la época.

Bajo la historia real se esconde la nostálgica reflexión del fin de uno de máximos exponentes de la Marina Británica, del que ya han pasado sus días de gloria y se remolca al desguace en el ocaso del día. Además es remolcado por dos vapores (Llamados London y Samson aunque solo uno se ve evidente en la pintura), sustituido por una máquina mucho más rápida y eficiente, pero sin la gloria y el honor de la navegación a vela.

Por cierto, la pintura tiene varias "inexactitudes" en el reflejo de la historia, y de la realidad que representaba. Que non son errores, sino licencias interpretativas del autor, un genio del arte, que tampoco pudo evitar representarse en el fondo de la escena, en una pequeña embarcación admirando la escena, junto con su colega Stanfield. Os animo a descubrirlas.









Aunque sea una visión un tanto nostálgica para cerrar el año, quizás sea buen momento, o fecha, para evocar estos cambios de ciclo, cuando hoy cambiemos de número y esperemos en nuestro deseo que vengan tiempos mejores. Que el 2022 os traiga cosas nuevas e ilusión, que lo inútil seguro lo remolcaremos hasta el sitio donde poco a poco irá desapareciendo en el desgüace del tiempo. 

Mis mejores deseos... nos leemos el año que viene!







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