La migración de los pastores nómadas.
Siempre me ha fascinado la arqueología de las culturas nómadas, y trabajando en Egipto podemos disfrutar, ver y trabajar este aspecto tanto desde la arqueología (Trogoditas / Blemios) como desde la etnografía (Ababdas). Y las lecciones son tantas que rebosa y no se pueden dejar de aplicar a nuestro pequeño mundo cuando volvemos.
Los pastores nómadas distan mucho de circular en un errático deambular por su territorio. Siguen rutas estables y frecuentan los mismas zonas año tras año, de tal manera que son fáciles de localizar en cualquier época si conoces su circuito migratorio.
La propiedad de la tierra, o más bien de los pastos, y del agua, suelen ser comunales. Son propiedad del grupo y todos tienen derecho a utilizarlos. Un desplazamiento de otro grupo a través de su tierra (sus agua, sus pastos) está permitido, pero el aprovechamiento de los mismos está prohibido, se suele considerar un grave crimen, y se paga con venganza. Al final es inevitable fijar límites y territorios con comunidades equivalentes; límites que se se desplazan o eliminan cuando el equilibro es desigual, llegando a asimilar por diferentes mecanismos al otro grupo dentro del dominante.
Dependiendo de la geografía en la que se hallen, estas sociedades varían las rutas y ciclos estacionales a realizan. Por ejemplo, los movimientos migratorios en la estepa euroasiática eran de dos tipos:
Horizontales: Atravesando la estepa y pasando de los pastos de verano, al Norte, a los de Sur, más pobres, pero donde la nieve es menos profunda.
Verticales: Desde los pastos de verano en las laderas, hasta los de invierno, en los valles de montaña.
Esto implicaba movimientos de entre varios centenares a más de un millar de kilómetros, en rutas horizontales. Los pastores nómadas efectuaban, y efectúan aún hoy día, una ruta cíclica: migran con su cabaña ganadera a los pastos de verano, para engordar todo lo posible a sus animales. De ahí se desplazan a los de invierno, donde el limitado alimento y escaso poder nutritivo les hace perder mucho peso, pero donde poder resistir hasta desplazarse a los pastos de primavera. Llegan a tales límites que si la primavera se retrasa un poco, muchos animales mueren, poniendo en grave peligro a los hombres y mujeres que los pastorean.
Tal y como dice el refrán Kazajo: "Las ovejas están gordas en verano, fuertes en otoño, débiles en invierno y muertas en primavera".
Esperemos que llegue pronto la primavera.
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