El ocio en Isbilya.

Jinete andalusí.

 Cuando acabábamos la jornada en el Sikait Project, jugábamos con el staff egipcio a las cartas, a los dados o a algún otro juego que hiciera pasar las horas. Ellos a su vez se pasan gran parte de su tiempo de ocio jugando a parchís (lido) con ahínco, como si fuera el deporte nacional...

Algo, supongo, no muy diferente de lo que se vivía en el Al-Ándalus peninsular.

En el Sur, en los tiempos de ocio, en los cuarteles y casas particulares, se jugaba profusamente a las damas (quirq) y al ajedrez (sitrany), importación persa, pero de origen indio, desde el siglo IX. Se jugaba a otros juegos, como los dados (nard) pero el Islam los desaconsejaba, y de tanto en tanto, cuando se endurecían las medidas, los perseguía.

La caza a caballo era una afición muy extendida, especialmente entre la clase noble, y servía también como entrenamiento para la guerra. Las presas favoritas eran el ciervo y el jabalí. También se practicaba la cetrería con aves rapaces, para la caza de altanería (de vuelo alto).

Plato andalusí con escena ecuestre.

Ya en la ciudad, en el zoco no faltaban las diversiones de juglares y artistas que amenizaban las compras o la espera, por unas monedas. Otra "profesión" centenaria, hoy aderezada con diábolos o guitarras.

Al anochecer, en Isbilya, era habitual cruzar el río en barca (solo o acompañado) y reunirse en las tabernas, los hombres, claro, para conversar, tomar té, o vino, cuando se podía. Un poco como la situación en nuestro campamento egipcio a lo largo del mes de campaña desértica; aunque hoy día nuestra noche es, por fortuna, un poco más inclusiva.

Fuera de la ciudad, en la llanura de la al-Musara, se realizaban carreras de caballos, muy populares a partir del siglo XI. También jugaban al polo (sawlayan). Ya en época cristiana, en el siglo XIV se celebraban allí torneos (batallas fingidas) o juegos de habilidad al galope, en los que los jinetes exhibían su agilidad y puntería.

Otros espectáculos ocasionales eran la realización de peleas de perros, de gallos, de un león con un toro, de toros y perros, o el hostigamiento de toros por perros y jinetes con lanzas, una afición que mutatis mutandis, no parece haber decaído mucho en el territorio, en según qué zonas.

Recreación de Isbilya



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