El precio del patrimonio.
He visto hace poco una noticia de una valoración económica de un objeto arqueológico, en concreto del astrolabio localizado en el Viveiro I (podéis ver la noticia, aquí).
Me he acordado de cuantas veces me han repetido la pregunta y tantas igualmente he repetido lo mismo, valorando igualmente objetos sin "valor" económico con los que sí lo son... o al menos no habitualmente "subastables".
Porque muchas veces un objeto común "no monetizable" aporta mucho más de su verdadero valor: el histórico / arqueológico que tiene el objeto en sí mismo, y sobretodo en su contexto arqueológico / estratigráfico; algo fundamental para comprender algún pequeño (pero igualmente importante) fragmento de nuestro pasado.
Entiendo, por que lo conozco, como ha llegado a materializarse el titular periodístico tan desafortunado (que como siempre alimenta el icónico "tesoro" de las profundidades), que poco hace por la arqueología subacuática.
Me acordé también del artículo de José María Bello (lo podéis leer, aquí) y de los desatinos que se producen cuando no queda más remedio que "valorar" una pieza... porque parece que en este mundo capitalista en que todo se compra y se vende, lo incalculable difícilmente encaja en nuestro rígidos sistemas sociales.
Debemos romper tópicos siempre que podamos. En cualquier lugar. De cualquier modo. Solo así entenderá, algún día, el valor de la profesión, del pasado, del resto arqueológico. Basta ya de tesoros y de precios.

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