La importancia del patrimonio cultural subacuático de Corme.

 Corme es una población histórica que se retrotrae a la Edad Media. Un puerto pequeño pero buen refugio de los vientos del norte para cualquier barco de comenzaba (o estaba finalizando) la travesía de A Costa da Morte. De gran importancia. Y nadie ha estudiado su patrimonio cultural subacuático.

Animados por la asociación Naufraxios Galegos y por Insua de Viastela un equipo de arqueólogos y conservadores restauradores del grupo de investigación Áncora vamos escribiendo poco a poco las primeras palabras sobre su patrimonio sumergido... bueno, las primeras no, porque las primeras (y últimas) datan de 1995 (año en el que se construía el faro de Punta Nariga) donde prácticamente se condenaba a su destrucción un interesante casco de madera.

Ahora andamos tras la Placeres, de la que tenemos aún pocos datos pero se encuentra en estas aguas... y en realidad nos da igual: Casco de madera, cañones, piedras y anclas que se encuentran en este entorno de Corme nos interesan, sin pensar en su pedigrí o carta de naturaleza... aunque desde luego somos conscientes de la importancia histórica de este pecio.

El pasado jueves pudimos valorar el tamaño e importancia de los restos que se hayan en la playa de Arnela. Aprovechando las mayores mareas vivas en 19 años pudimos observar y tomar datos de gran interés. Podéis ver el reportaje grabado por la TVG , aquí.

Sus restos, a juicio del gran Suso Lista, se deterioran a gran velocidad con los temporales, evidenciando fotográficamente los daños de la estructura en los últimos 8 años. Urge tomar el mayor volumen de datos posibles antes de que perdamos lo poco que nos queda.

Además nos acompañaron en la jornada los compañeros y amigos de Albaola, con los que juntos compartimos por la tarde una magnífica jornada de charlas en el MACCO, en la que también pude participar. Podéis visionar las conferencias, aquí.

La fragata Placeres se hundía el mismo día que 205 años antes se hundía la Ragazzona en Ferrol. Dentro de la tortuosa singladura de este navío veneciano casi se hunde a la altura de las Sisargas, sino fuera por una pinaza vasca que los remolca y los lleva por el paso estrecho en momentos de gran dificultad. Quién sabe si los vascos que se suman a nuestra aventura no acuden también al rescate de nuestro pecio, y nos remolcan seguros a buen puerto.

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