Nuevo túmulo en A Medela, Valga.
En nuestras primeras lecciones de arqueología, nuestro profesor, el gran Fernando Acuña, decía que la toponimia siempre ayudaba al arqueólogo a localizar nuevos yacimientos, y eso es algo que casi cualquier arqueólogo ha comprobado en sus carnes, a lo largo de muchas pateadas por el Noroeste peninsular. Un topónimo indica una realidad que, siga existiendo o no, remite a una realidad física, patrimonial, pasada: topónimos con mouros, castros, medorras o medelas indican restos arqueológicos bien definidos por todos los que nos dedicamos a esto.
A la primera, buscando, no lo encontré, aunque aparecieron otros no muy lejos, que algún día os contaré. A la segunda ya sí y, a la tercera, hace unos años, quedó definitivamente catalogada para su protección.
A Medela ya tiene su túmulo, y no uno pequeño precisamente.



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