El ala izquierda de Lepanto: la matanza junto a la costa.
Ya hablamos de los perdedores de Lepanto, pero en ese gran choque se entretejen miles de historias. El 7 de octubre de 1571, hace 455 años, mientras el centro de la batalla de Lepanto se convertía en un choque frontal entre las capitanas de don Juan de Austria y Ali Pachá, en el ala izquierda cristiana se libraba un combate igualmente decisivo y, si cabe, más brutal.
Situada al norte, cerca de la costa griega, el ala izquierda de la Santa Liga estaba formada principalmente por galeras venecianas bajo el mando de Agostino Barbarigo. Frente a ella se encontraba el ala derecha otomana, comandada por Mehmed Siroco (o Scirocco), bey de Alejandría. Siroco intentó desde el primer momento una maniobra envolvente, pegándose a la costa para atrapar a los venecianos contra tierra. La superioridad numérica otomana se hizo sentir de inmediato.
La capitana de Barbarigo fue atacada simultáneamente por hasta ocho galeras egipcias. El propio Barbarigo cayó herido de gravedad por un flechazo en el ojo y entregó el mando a su segundo, Federico Nani, quien también fue abatido poco después. Varias galeras venecianas resultaron hundidas. Parecía que el flanco cristiano iba a colapsar.
El viejo Sebastiano Veniero, de setenta y cinco años, dio ejemplo a sus hombres recordándoles que aquel era un día glorioso para morir combatiendo. En ese mismo sector, a bordo de la galera "La Marquesa", luchaba Miguel de Cervantes, quien recibió tres disparos de arcabuz que le inutilizaron la mano izquierda para el resto de su vida.
El ala izquierda cristiana, tras pasar por un momento crítico, no solo resistió: aniquiló por completo el flanco derecho otomano. La victoria en este sector, sellada con la muerte de Siroco y la masacre de quienes intentaron escapar por tierra, fue uno de los pilares que hicieron posible el triunfo final de la Santa Liga. Lepanto hizo que el Mediterráneo volviera a ser cristiano.


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