Los perdedores de Lepanto.
A menudo una batalla de dimensiones colosales es usada por las coronas/Imperios con fines propagandísticos, en el clásico ejemplo del uso de la Historia con fines políticos, que tan bien sabe Inglaterra (de la que creo, según ellos, que prácticamente nunca han perdido batalla). El ejemplo más clásico es la Empresa de Inglaterra, la mal llamada Armada Invencible, pero podemos escoger Lepanto con igual resultado: una derrota de la que a los tres años el Imperio Otomano estaba casi restablecido.
No obstante, como en casi todo, que no exista un claro ganador (aunque en Lepanto si lo hubo, La Santa Liga) no impide que no haya perdedores. y en Lepanto tambien los hubo.
De los varios que perdieron la jornada (y casi siempre también la vida) quería entresacar a los Caballeros de San Juan de Jerusalén.
Ya hacía tiempo expulsados de Rodas (1522) los Sanjuanistas se instalaron en Malta, en un Mediterráneo central dominado y acosado por el Turco desde la Batalla de Prevesa (1538). Desde allí, intentaban frenar su acoso y depredación, sucediendoles las derrotas en el Mediterráneo Oriental y Central hasta Lepanto.
Antes de Lepanto, al igual que en Rodas, la orden sufrió un asedio terrible en Malta (1565) del que sobrevivió arruinada y casi sin efectivos. Tras el asedio, la Orden fue incapaz de recuperar la iniciativa en el combate naval en el Mediterráneo.
Al llegar el 07 de Octubre de 1571, la Orden colaboraría participando en el extremo sur de la batalla central de Lepanto con tres galeras, las únicas que poseía.
Cuando el combate estaba ya decidido, con el centro y el Norte decantados para el lado cristiano, en el lado Sur, Euldj Alí aún maniobraba para intentar cambiar el curso de los acontecimientos, inútilmente.
Con parte de su flota (30 naves) giró al centro contra un grupo de 10 galeras aisladas, de las cuales en tres ondeaba la Cruz de Malta. La capitana de Malta estaba mandada por el Capitán General, Pietro Giustiniani. Había hundido tres galeras turcas y ahora peleaba con cuatro más.
La llegada y el enfrentamiento allí fue rápido y brutal. De aquellas galeras de Malta, atestadas de caballeros que se habían presentado voluntarios al combate, murieron todos menos dos heridos (que pasaron desapercibidos entre los cadáveres de sus compañeros) y Giustiniani, hecho prisionero, herido de tres flechazos.
En su huída de la jornada perdida, Euldj Alí intento llevarse la capitana de Malta como trofeo al Sultán, pero no pudo. si se llevó el estandarte de la Orden, que llegó como trofeo a la Sublime Puerta demostración del aniquilamiento de los odiados cruzados.


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