Valparaíso. Epílogo
Seguimos trabajando en Eirís, no perdemos los días. Vamos viendo planimetrías, cartografía, datos y elementos hallados en el camino... pronto nos pondremos a redactar la documentación final, que será la huella de nuestro diálogo mudo con aquellas piedras frías, con aquel vergel verde y húmedo que nos tocó domar.
Seguimos pensando en su ubicación priviliegiada, en la situación dominante sobre el arenal de Oza que disfruta... y pensamos en la de conversaciones que ha tenido ese sitio, allí, ese punto, con los años y la historia de la Coruña... tantos que nunca podremos recuperar, ni una mínima parte. Tan solo conoceremos los tres o cuatro momentos que alguien escribió, o que el destino hizo llegar hasta nuestros días.
Pensando en ello nos acordamos de la Fortaleza Bellavista, y de ese túnel que lo conecta con el Faro de Oza... el Castillo de Eiris, Castillo de los árabes...
Cada elemento, cada yacimiento o punto relevante, genera mil historias, leyendas recurrentes del imaginario colectivo, o simples leyendas traslocadas de su ubicación original... pensamos en que la erudición mal entendida ha generado tópicos, y no ves todo su alcance hasta que caminas, te mojas y ensucias en el terreno, y hablas durante horas, rompiendo la barrera física que siempre separa al erudito del saber popular. entonces te das cuenta que los lugares "especiales" crecen en la mente de las personas normales. Y les fijan las leyendas que revolotean en el aire. O le enseñan leyendas nuevas que se puedan recordar en ese sitio. Porque es diferente, es especial, y no puede permanecer mudo y sin historia en el folklore local.
Da igual como se ha llamado, llamase o fuese llamado; en el fondo cada nombre es parte de su historia, y cada leyenda una línea más de su historia por escribir.. porque en el fondo solo la arqueología hablará, cuando la obliguemos. es lo único que nos queda cuando los libros callan, y nada encaja... o tal vez sí...

Comentarios
Publicar un comentario