La ruta atlántica romana en Galicia: un brindis al sol.
La ruta atlántica ofrecía una vía más rápida y económica para alcanzar el norte de Europa. Frente a la tópica idea de un Atlántico peligroso y marginal, las evidencias arqueológicas apuntan a un espacio activo y relevante. El rastro que dejan las ánforas, envases diseñados para el transporte marítimo y fluvial, confirman una red marítima compleja, integrada por la navegación oceánica y por conexiones fluviales interiores.
Tradicionalmente se dudaba de la importancia de esta ruta por las dificultades de navegación y demostrada por la escasez de pecios documentados (algo que hay que darle una vuelta). Sin embargo, el estudio de moluscos marinos de la época (entre ellos el famoso Thais Hemaistoma) sugiere que el océano podría haber sido más cálido, lo que probablemente reduciría las tormentas, mejoraría las condiciones de navegación y facilitaría las travesías.
En este trabajo se analiza:
El rol fundamental de las ciudades marítimas de la Lusitania (Olisipo, Salacia, Ossonoba y Balsa) como centros portuarios y productores de garum y ánforas.
El patrimonio cultural subacuático: naufragios, fondeaderos y restos aislados de ánforas y cepos de anclas, como fuente primordial para reconstruir los itinerarios. Especialmente importante es el análisis micro de los naufragios, auténticas instantáneas del comercio romano.
Bombico propone convertir estas rutas en un itinerario cultural, siguiendo la carta de ICOMOS 2008, y la creación de una guía didáctiva titulada: Navegando con los Romanos en el Atlántico.
Lo más interesante es que la autora no se limita al análisis académico, sino que propone estrategias concretas de protección, gestión y divulgación del patrimonio subacuático. Si queréis ver el trabajo de máster, podeis hacer clic aquí.
Portugal (con 10,5 millones de habitantes) lleva años de investigación y valorización de esta Ruta Atlántica Romana. En cambio, Galicia (sólo 2,7 millones) desde el noroeste peninsular mantenemos todavía un papel más discreto, a pesar de compartir la misma fachada atlántica y un rico legado romano común. Una evidencia de ello es que el estudio (Opera Magna) El comercio antiguo en el Noroeste peninsular (año 1991), de Juan Naveiro (al que tuve la fortuna de conocer el año pasado en el CAD25) no ha sido superado y se cita constantemente, pese a que 35 años después hay, lógicamente, más volumen de datos y alguna cosa ha podido ser matizada.El Atlántico fue un importante eje de conexión entre el Mediterráneo, Hispania y el norte de Europa. En Galicia tenemos mucho que aportar: yacimientos, tradición marítima, conocimiento de nuestra geografía… La arqueología sigue reescribiendo la historia, y el patrimonio cultural subacuático todavía tiene mucho que contarnos. Es hora de impulsar también desde aquí estudios, proyectos de arqueología subacuática y propuestas de valorización de nuestra Ruta Atlántica Romana. Hace algo más de una década lo intentamos con un proyecto conjunto entre ayuntamientos y varias universidades... ¿será el momento de retomarlo?






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