El Magnánimo y el Cuervo.



13 de Julio de 1794 el navío de 74 cañones de la Armada Española el Magnánimo, encalla en un islote cercado a las Islas Sisargas. Enseguida se mandarán avisos a Coruña, de donde saldrá el pequeño bergantín Cuervo en su auxilio.

Las Sisargas siempre han sido un punto difícil, crítico en la navegación hacia el arco ártabro. El último escollo de la Coast of Death, como bautizaron los ingleses al tramo de costa tumba de tantos y tantos buques y marinos británicos.

El Capitán del Cuervo lo sabía, y navega con muchísima precaución, con mala mar y mucha corriente. Un práctico va delante sondando con el escandallo para evitar las rocas.

Pero es inevitable. Arrastrado por la corriente toca con un arrecife al Este de las Islas.

No se mueve. En estos momentos debió entrar pánico general. no parece haber muchos daños, pero no se mueve. Se ha quedado encallado en un bajo, que lo aprisiona.

¿Solución? Todo por la borda. Todo lo de peso que esté abordo debe ser arrojado a Poseidón como ofrenda. Quizás así el barco sea ligero y pueda liverarse de una prisión que, según pasa el tiempo, se va haciendo mortal.

Diez cañones, dos anclas, pertrechos... todo por la borda y si, parece que si. El barco se mueve y sale de su celda de roca que lo inmovilizaba.

Pudimos tener dos naufragios aquel fatídico día. Hoy solo tenemos uno: el infortunado Magnánimo, que con un muerto selló su destino fatal en las Sisargas. Para siempre.


Comentarios

  1. Gracias por traer a la palestra ese pedacito de historia ya olvidado.

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  2. Gracias a tí por leerlo, Yago. El naufragio del Magnánimo es un historión lleno de cientos de pequeñas e interesantísimas historias.

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