A Rocha Forte.

A mi siempre me hace especial ilusión (supongo que es un pequeño orgullo en todo corazoncito que se precie) que los colegas (y amigos) te citen en un artículo científico, como parece que sucederá con el mío salido de una comunicación del Congreso de Jóvenes medievalistas de Cáceres, en el que tan bien lo pasamos (El artículo lo podéis ver aquí).

En este caso los amiguetes (¡gracias!), cuando saquen a la luz los dichosos muertos de A Rocha Forte (espero que muy pronto) aparecerán con algunos de los datos que escribí allá por el año 2005, en aquel TID que me encerró (con gusto) casi todo el año y todo el verano en el "zulo" de la facultad de Historia, en Santiago de Compostela.

Porque todo cambia. Hoy el acceso a las nuevas tecnologías ha cambiado nuestra perspectiva de muchas cosas. En muy poco tiempo podemos acceder a datos on-line impensables (y codiciados) hace unos años. Ahora haciendo un clik es fácil ver, e imaginar por ejemplo lo que representaba la mole de la ruina de la Rocha Forte para los vecinos cuando hace sesenta años todo su alrededor se trabajaba, menos aquellas piedras refugio de bandidos y escapados. 



De aquel sitio (recuerdo y lugar de juego de muchos vecinos, como nos recordaban algunos amigos de la zona) hoy nos quedan unos espectaculares restos, acondicionados por una gran y última actuación arqueológica realizada no hace mucho, pero que anteriormente, durante años, fue ilusionándonos a muchos, que verano tras verano realizábamos la campaña anual de excavación arqueológica por aquellos parajes. 

Yo, supongo que por las horas/días de mi vida invertidos en aquel yacimiento arqueológico, le tengo un cariño especial a aquel lugar. Un lugar que aún tiene mucho que contar... quizás en el futuro.

Hoy, aunque sea temporalmente, he cambiado mis desvelos por otro sitio, otro castillo gallego, también con mucha historia... un yacimiento espectacular que ha resistido secularmente el tiempo, encofrando sus tesoros bajo los muros de piedra que lo definen.





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