Un sarcófago de Faraón bajo el agua.
Desde el Norte no estamos tan familiarizados con esta historia, pero allá por Cartagena está en el imaginario colectivo el ya legendario naufragio de la "Beatrice", que en ciertos aspectos a mi me recuerda a Rande y el Santo Cristo.
La Beatrice era un pequeña goleta inglesa de madera que realizaba una ruta de Alejandría, vía Chipre y Malta hasta Liverpool. El 13 de Octubre de 1838 el barco naufragó frente al puerto de Cartagena.
Hasta ahí todo más o menos normal... porque el barco no era nada especial, pero si su carga. La pequeña goleta, construída en Quebec en 1822, llevaba 224 toneladas de piezas arqueológicas, todas empaquetadas a la cera, rumbo al British. Nunca llegaron. Nadie se ahogó, llegando algunos de sus tripulantes a la costa a nado. En su momento se supo que al barco le sorprendió un fuerte temporal y su capitán decidió poner rumbo hacia Cartagena, a la que no llegaría, pues la obra viva chocó contra unos fondos rocosos cuando se disponía a enfilar el puerto.
En el juicio al que se sometió a su capitán no supo definir exactamente el punto del naufragio, pero si generó un extenso informe con las declaraciones de los marineros, registro de la mercancía a bordo y otras precisiones, supuestamente nunca desvelada para evitar saqueos. La aseguradora Lloyd´s lo registró en su libro de pérdidas y accidentes el Jueves, 31 de enero 1839, donde se lee:"Beatrice, Wichelo, (capitán del buque), zarpó de Alejandría 20 de septiembre y de Malta, el 13 de octubre para Liverpool, y no ha sido escuchado ni reportado ninguna noticia acerca del Beatrice", dándose como perdido. Pagó 126 libras por la pérdida de la mercancía, una fortuna para la época.
De todo lo que transportaba destacaba el gran sarcófago de basalto del Faraón egipcio de la IV Dinastía Menkaure, el constructor de la tercera gran pirámide de Gizah, Micerinos.
A partir de ahí, de tan fascinante pérdida ya empiezan las búsquedas:
Cada cierto tiempo aparece una expedición de búsqueda (mas o menos peregrina) en la que se intenta localizar el pecio y su sarcófago. Algún historiador inglés ha llegado a situar el pecio en el Golfo de Vizcaya, o el sarcófago en Chipre, pero casi todos coinciden en ubicarlos juntos en algún punto de la bahía de Cartagena, a cuyo puerto, como dijimos, llegaron a nado los náufragos, planteando una zona de rastreo desde los bajos de Navidad y Santa Ana, al Oeste de la entrada del puerto, a los bajos de las Losas en el lado Este.
Incluso se habla de cierta tradición del comercio de piezas egipcias en Cartagena... e incluso de un sitio conocido popularmente como el lugar del Faraón!
A partir de ahí empieza la leyenda:
Dicen que un submarinista local logró recuperar una campana en la que se lee Beatrice... y no dirá el paradero del pecio hasta que le garanticen el tesoro que contiene
Incluso hay quien asegura que hay un sitio frente a Cartagena donde no se pesca ni un solo pez... fruto de la maldición de Menkaure.
También una extraña leyenda sobre el desembarco de un sarcófago en Cartagena, que transportaba un vampiro que fue sembrando el terror por el país.
Definitivamente los tesoros y el mar excitan la imaginación de los hombres.


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