La isla de San Vicente: un paraíso privado.

Vista aérea de la Isla de San Vicente.

Inevitablemente, cuando me voy a la playa, allí se me van los ojos hacia ella. Frente a la playa de Morouzos, en la ría de Ortigueira, se encuentra la pequeña isla de San Vicente, uno de esos lugares del litoral gallego en los que paisaje, memoria e historia se mezclan hasta resultar difíciles de separar.

La isla se sitúa en la parte oriental de la ría y forma parte de un espacio litoral de elevado interés natural. Con la marea baja, el arenal que la separa de tierra firme puede quedar parcialmente descubierto, haciendo posible el acceso a pie en determinadas condiciones; también se puede llegar por mar. Aún no lo he intentado, pero ganas no me faltan.

Pero San Vicente no es únicamente un enclave paisajístico. La isla conserva la memoria de una antigua ocupación religiosa cuya historia conocemos de forma fragmentaria.

Un antiguo establecimiento monástico

Las referencias históricas más conocidas proceden de Federico Maciñeira, que dedicó a la isla un artículo en sus Crónicas de Ortigueira publicado en 1892. Maciñeira recogió distintas tradiciones sobre la existencia de un establecimiento religioso en San Vicente y relacionó su historia con diferentes comunidades monásticas.

Según su relato, en la isla habría existido un convento cuya historia se vinculaba primero con los templarios y posteriormente con los franciscanos. La tradición recogida por Maciñeira situaba el abandono definitivo del establecimiento en el siglo XVI.

Sin embargo, conviene ser prudentes. La existencia y adscripción exacta del establecimiento religioso no están suficientemente documentadas como para presentar todas estas noticias como hechos históricos demostrados. La documentación patrimonial actual de la Xunta identifica el lugar como sitio arqueológico y define el denominado Convento de San Vicente como un posible pequeño monasterio insular, probablemente un priorato benedictino.

La tradición también hablaba de la existencia de restos de construcciones religiosas. Maciñeira afirmaba que todavía podían observarse a finales del siglo XIX algunos restos de las antiguas dependencias y de una pequeña iglesia. Asimismo, recogió la tradición según la cual los religiosos utilizaban pequeñas embarcaciones de madera y cuero para comunicarse con tierra.

Estas noticias resultan especialmente interesantes desde el punto de vista arqueológico, aunque deben distinguirse cuidadosamente los restos documentados de las tradiciones transmitidas por la historiografía local.

De espacio comunal a propiedad privada

La historia de la isla tampoco termina con el abandono de su supuesto establecimiento religioso.

San Vicente desde la costa.Según la tradición recogida por Maciñeira, después del abandono del convento la isla habría pasado a manos de la familia Ponce de León. Hasta entonces, los habitantes de la zona habrían utilizado sus terrenos para determinados aprovechamientos agrícolas.

El relato cuenta que, en algún momento del siglo XVI, unos campesinos que estaban recogiendo cereal en la isla fueron abordados por un miembro de la familia Ponce de León, quien les habría reclamado una parte del grano como renta por la propiedad de la isla. El episodio explicaría, dentro de la tradición local recogida por Maciñeira, el paso de un espacio considerado comunal a manos privadas.

No obstante, también en este caso debemos entender el episodio como una tradición transmitida por la historiografía local, y no como un hecho cuya documentación podamos dar por demostrada sin consultar directamente la documentación de propiedad.

Un paisaje entre historia y arqueología

Hoy la isla de San Vicente forma parte del paisaje de la ría de Ortigueira y de su entorno natural protegido. La relación visual con la playa de Morouzos y con las marismas de Ladrido convierte el pequeño islote en uno de los elementos más reconocibles de este sector de la costa. Hace poco, estaba a la venta por 4 millones.

Su interés, sin embargo, va más allá del paisaje. La catalogación patrimonial de la Xunta reconoce en la isla un sitio arqueológico asociado a un antiguo establecimiento monástico, lo que convierte a San Vicente en un lugar especialmente interesante para estudiar la ocupación histórica de los pequeños espacios insulares de la costa gallega.

Quizá sea precisamente esa combinación de paisaje, tradición e incertidumbre histórica la que hace especial a San Vicente. Una pequeña isla frente a Morouzos en la que todavía sobreviven las noticias de un antiguo establecimiento religioso, los relatos transmitidos durante generaciones y los vestigios arqueológicos de una historia que conocemos solamente de forma fragmentaria.

San Vicente sigue siendo, por tanto, un pequeño paraíso de la ría de Ortigueira; pero también un lugar en el que todavía quedan muuuchas preguntas históricas por responder.

Isla de San Vicente, en Ladrido (Ortigueira)

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