A Espenuca y Fragas do Mandeo.
Ya no se puede decir que el A Espenuca es un mirador sin vistas.
Para el que, como yo, desde hace tiempo recuerde a Espenuca, es un sitio que ha cambiado mucho, un perfecto ejemplo de la transformación del paisaje gallego. Desde que, de pequeño, solía ir al mirador, a mucho después cuando pude (y lo hago habitualmente) ir de cuando en cuando allí, las cosas han cambiado: era una explanada sugerente, pero rodeada de eucaliptos. Hasta hace poco... y recientemente descubrí porqué.
La fundación Fragas do Mandeo es la gran culpable de que hoy se pueda ver un panorama completamente distinto desde allí, y que al igual que en estos años atrás evolucionará, pero para bien. Ahora desde arriba se puede ver como de dominante es ese hermoso punto, y las impresionantes vistas que desde él se tienen. Tan solo faltan los árboles de su lado más escarpado para que , con su retirada, la visibilidad sea perfecta. Añadir el valor cultural y patrimonial que tiene, al paisajístico que poco a poco se va recuperando, y al natural que se le dará, hará que A Espenuca vuelva a ser un referente comarcal, como lo era antaño. Sin duda una parada obligada y necesaria si te diriges a coger la A-6 por allí.
En unos años será un fruto maduro, obra de pacientes profesionales que saben que la naturaleza, como el patrimonio, va lento, en primera, pero despacito y con buena letra se llega, seguro.
Tenéis la noticia de la actuación, aquí.


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