Qumrán y la ciencia arqueológica.
Estaba leyendo un libro sobre los sectarios de Qumrán, que se me parecen demasiado demasiado a los primeros movimientos monásticos cristianos (y algunas ideas esenias al cristianismo primitivo, dualista, mesiánico y predestinado).
Más allá de la fascinante historia del descubrimiento de los rollos (en un entorno convulso con un Israel necesitado de reivindicarse políticamente como nación) me encontré una frase que me recordó a algo.
En un momento el autor del libro comenta que la ciencia arqueológica no es mas objetiva que las ciencias humanas por tratar con objetos materiales y visibles, y que también puede dar origen a disensiones o polémicas.
Esto lo dice evidentemente por la multiplicidad de interpretaciones de los restos de Khirbet Qumrán, que varían desde un centro comunitario de una secta religiosa hasta una casa solariega, pasando por un deposito comercial, un fuerte militar o una casa de campo.
En 2005 discutí fervientemente con un amigo medievalista sobre si era más objetiva la documentación o la arqueología. En aquel momento (yo, ansioso arqueólogo medievalista) estaba convencido que el resto material (y no su interpretación) era la objetividad mayor sin lugar a dudas... pero con los años ya no lo creo. Al menos no absolutamente... porque al fin y al cabo no solo la interpretación, sino la ejecución de la excavación, registro, método o praxis, está condicionada por el arqueólogo, y con ello sus conclusiones. Llamadme posmoderno si queréis.

Y si ya vas con la conclusión puesta y te dedicas a cargarte lo que no coincide con ella, ni te cuento. Es lo que propone el "proyecto" de consolidación de Elviña: cargarse todos los restos que molestan a *su* interpretación apriorística (pues no está basada en dato alguno de ninguna de las intervenciones).
ResponderEliminarEn cuanto al asunto sin perversiones, y dando por sentado que nunca podremos recoger todo ni salvar todo, lo cierto es que el camino de la arqueología va en la busca de la mayor objetividad posible, aproximándose cada vez más sin que nunca pueda llegar plenamente, como las asíntotas de una hipérbola equilátera.
Reconocer eso no es postmodernismo. Es pura modernidad. El salto (que lo que revela es una jeta inconmensurable) de la constatación de que la objetividad absoluta es imposible a la afirmación de que todo es subjetivo y tan sólo un texto creado por las peculiaridades del autor es un puro morro.
Cualquier intento de aproximación pasa por establecer como punto de partida que la realidad existe al margen de nosotros, que esa realidad es cognoscible dentro de los límites que nuestra propia configuración física impone, y que el conocimiento es un camino hacia esa comprensión mediante el uso combinado de la razón y la experiencia (lo que conlleva reconocer y tener presente las limitaciones de una y de otra), intentando minimizar las repercusiones de los sesgos cognitivos de cada cual.
Lo otro es caer en el nihilismo; y todavía me sale la carcajada con la anécdota de Russell cuando contaba la carta que recibió de una señora nihilista que se quejaba de que él le hacía poco caso al nihilismo...
¿No hacerse socio de un club que te tenga a ti por socio, no?
Eliminar¿Y hasta que punto no está la profesión pervertida?¿Debemos plantearnos estas cuestiones antes de excavar? y lo peor... ¿Se las plantean ellos?
Dudas, dudas... no estoy muy optimista últimamente con esta "ciencia"...