Pena Furada: Un grabado reventado.
Tuvimos la fortuna de participar en el proyecto de aquel interesantísimo yacimiento, Pena Furada, en 2011. Recuerdo que, al ir viendo los distintos elementos que lo conforman, el director de la intervención, Antón Malde, nos comentó una historia que siempre quedó grabada en mi memoria: la del grabado reventado.
Nos comentó allí como uno de los antropomorfos grabados en aquel fantástico paraje podía ser la representación de un antropomorfo masculino... Podría ser... porque hoy no se conserva una gran parte del mismo.
Parecer ser que un vecino de la zona creyó que bajo aquel grabado misterioso, en aquel paraje recóndito (que poco tenía que ofrecer a una sociedad rural más que piedras y mitos), se escondía un tesoro.
Bajo aquel guardián de piedra, imagino, aquel paisano creyó que encontraría el tesoro bajo la piedra hueca. y encontró alquitrán, o veneno... en suma, nada. Como en las leyendas de mouros, se fue con las manos vacías, por su codicia.
Y nos arrancó con ello una información muy valiosa, dejando a la figura muda, de espanto. Hasta hoy, que impasible y sin rostro sigue preguntándose porque duró tantos años para sufrir aquello.
De aquella triste historia nunca llegué a saber quién fue el vecino autor de tan bárbara obra... pero cuando Delibes encarnó con sus letras a El Papo, y yo lo pude leer, (tras cazarlo en una feria del libro antiguo, no hace tanto), me acordé de él... y de cuantos Jeros hayan pasado por la profesión.

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