Los preparativos del asalto inglés a Coruña.

 En la huerta y callejón adyacente al convento de Santo Domingo, los ingleses acarrearon tierra, piedra y fajina para establecer un parapeto artillero. Este baluarte elevado, terraplenado serviría para instalar la artillería de campaña que llevaban los ingleses y batir la Puerta de Aires, uno de los puntos más débiles de aquellas muralluchas de aire arcaico, medieval.

Según Spanocchi, cuando revisó las murallas coruñesas, vio que los lienzos rectos contaban con "torreonçillos rredondos a la manera antigua..", sin contar los 6 que conformaban las murallas de la fortaleza vieja, hoy jardín de San Carlos.

Los ingleses no lo jugaban todo a una carta, porque además de batir la muralla en ese punto comenzaron a hacer una mina desde el huerto de Santo Domingo, de unos 20 metros de largo, hasta el cubo más cercano. una vez alcanzado este punto, una adecuada (y grande) cantidad de pólvora haría su trabajo de abrir brecha en la muralla, e iniciar el asalto.

Los defensores, viendo los toros desde la alta barrera, se dedicaban a hostigar a tiros los movimientos de construcción del baluarte inglés, y frenar con plomo el movimiento de cualquier britano incauto que se pusiera a tiro.

Desde dentro, reforzaban con tierra y piedras la cara interna de la muralla, alamborándola para frenar el impacto artillero, e incluso desmontando ruinosas casas de la ciudad vieja para reforzar aquellos torreoncillos huecos que servían para defenderse de las huestes medievales, pero poco de los nuevos tiempos de la pólvora y la pica. 

Comenzaba la cuenta atrás. Y el resto... el resto es historia.



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