El uso de la documentación cartográfica en investigación.
Gracias a la invitación del archivo naval he podido disfrutar a principios de junio de otra jornada maravillosa en el Cuartel de Dolores, como la del año pasado, dando dos horas de aula sobre documentación cartográfica, su evolución histórica y su aplicación en investigación histórico / arqueológica. Más allá del puro fetiche que son para los que nos apasionan los mapas y cartas náuticas antiguas, lo que está claro es que es una fuente inagotable de información, además de una recopilación visual (y muchas veces con alto valor estético) del compendio científico y del conocimiento condensado en un documento de carácter utilitario. Este saber milenario (y objeto histórico de espionaje y celosa protección) se ha ido democratizando poco a poco hasta alcanzar su acceso (y uso) a golpe de clik, como en nuestros días.
Uno de los ejemplos que puse el pasado junio es el caso que nosotros hemos podido publicar del Castelo dos Gafos, del que ya habíamos hablado antes. Ahora se encuentra total (y correctamente) identificado gracias al acceso a los datos LIDAR que tenemos hoy en día totalmente accesibles, aunque por lo que me han contando, dista mucho de estar en mejor estado de conservación, por desgracia.
Mugardeando el pasado martes me ha dicho también el colega Borja Rey que ya había datos LIDAR en abierto para Portugal. Me da pena que no hayan llegado a tiempo para un artículo alentejano que tenemos en prensa, pero que aparezcan ya en el país vecino es una alegría para todos, y para los investigadores que trabajamos allá, más. La cosa avanza.


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