Milán, la ciudad de los canales.
Si, habéis leído bien, no estamos hablando de Venecia, no. La capital de la Lombardía medieval (con permiso de Pavía) tuvo un crecimiento urbano espectacular que pronto sobrepasó el corsé de las primitivas murallas del siglo XII. Tanto que los viajeros que visitaban la ciudad a finales del siglo XV no distinguían la cerca urbana que todavía conservaba.
Uno de los elementos clave de la ciudad era el Rio Olona, que desembocada en el maravilloso por que pudimos disfrutar cuando trabajamos en su delta, en las lagunas, pero sobre también el Ticino y el Adda, que estaban conectados con los navigli de Milano. Los navigli eran una serie de canales con funciones defensivas, pero fundamentales en la infraestructura económica y mercantil de la ciudad, a través de los cuales se podían transportar personas y sobre todo mercancías, facilitando enormemente su desplazamiento y costes. Los principales eran siete, destacando el Naviglio Grande, que fue el primer y mayor canal de Europa.
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| Iglesia de San Cristóforo (S.XII) junto al Naviglio Grande |
En el interior del anillo circular hacia el que convergen estada el Redefosso, que será fortificado cuando el ducado pase a manos de la corona española. También, como no, el castillo Sforzesco de Milan, realizado en el siglo XIII por Galeazzo II Visconti y que será una de las fortificaciones más espectaculares de Italia en época renacentista, se nutría defensivamente de esta red, con sus fosos húmedos.
El trabajo artesanal aprovechó por supuesto la red de canales y la instalación de abundantes molinos tanto para los batanes textiles, como para los establecimientos metalúrgicos que le dieron fama a la ciudad, y cuyas maravillosas armaduras me fascinan... alguien quiere una?



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