Arqueología Subacuática para niños.

A veces vivimos en nuestra torre de cristal de científicos e investigadores de la Historia, y nos olvidamos de lo más importante: hacemos ciencia social; por y para la gente.

A veces estamos tan encerrados en nuestro mundo académico, donde nos sentimos cómodos entre colegas que nos comprenden o entienden nuestra jerga y nuestros  históricos chistes, que no explotamos una de nuestras principales labores para la humanidad: crear conocimiento, y difundirlo, enseñarlo a la gente, que debe ser el depositario último de todo lo que creamos
.
Ignoro si es simple desidia, o incluso miedo al juicio por lo que tantos y tanto de nosotros no nos atrevemos a difundir… pero debemos hacerlo. Es necesario. 

Si el conocimiento no sale de nuestro ámbito académico vale de bien poco.

Si queremos que nos entiendan y valoren nuestro trabajo y el patrimonio, hay que hacerlo ver; Con rigor y seriedad, si, pero con un lenguaje comprensible y a todos los niveles posibles.

El viernes pasado tuve una experiencia maravillosa hablándoles de arqueología subacuática y de la Ragazzona a niños de 10 a 15 años…  muy enriquecedora la experiencia y aprendizaje con ellos.

Desde luego no es fácil decodificar y simplificar el mensaje, ser serio y riguroso y a la vez que les llegue y lo comprendan… y lógicamente debemos obviar parte del contenido científico en aras de enviar un mensaje atractivo, simple y claro…  El resultado funciona.

El pensar que tenemos docenas de niños más que saben que lo que es la arqueología, que es lo que se debe hacer y que no, y que detrás de la parte “atractiva” del trabajo está mucho tiempo de estudio y preparación, es increíble. Los ganamos para la causa. Tenemos nuevos defensores del patrimonio cultural subacuático.

Debemos entender que a veces es la única manera de ganar nuestra partida.  Debemos seguir las riendas del ecologismo, que desde los años 70 lleva trabajando con el público infantil, generando conciencia y para crear una futura sociedad más concienciada con el medio ambiente.
Ese es uno (de tantos) fallos de nuestro trabajo, y debemos enmendarlo. Es nuestra asignatura pendiente, porque ellos son el futuro, y serán nuestros aliados o no, si los sabemos educar adecuadamente.

Personalmente, me siento orgulloso y feliz de poder haber participado en aquello, y agradezco la oportunidad  a las personas que me quisieron allí, y me invitaron.

Y no deja de ser paradójico, y curioso, que la primera exposición pública de los trabajos fueran en el mejor foro posible: En Cartagena, en el Arqva, frente a trescientos profesionales y colegas… y la segunda frente a centenares de niños de Ferrol, que algún día verán orgullosos su patrimonio cultural y lo sentirán como suyo, valorándolo como se merece, y protegiéndolo, para las generaciones futuras que les seguirán. 
Cumplimos objetivos.

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