La búsqueda.
Buscar un pecio no es fácil.
La inmensidad del mar dificulta enormemente una búsqueda de cualquier tipo, y más una visual. Te obliga a hacer horas y horas de nadar, de aquí para allá, metros y metros de búsqueda para intentar localizar algún objeto...es muy cansado, porque el agua (y las corrientes) ofrecen mucha resistencia y no es nada fácil.
A ello debemos sumarle la inherente visibilidad reducida, que sería algo así como ser miope (el que lo es, lo entenderá). Te obliga a tener que acercarte a los sitios para ver los objetos definidos (En Galicia, con mucha suerte 10 metros de visibilidad). Más allá de esta franja, todo se torna borroso, o poco claro... y estamos hablando de sitios que no tienen fango o bateas, o algún otro elemento que enturbie el agua, porque allí puedes tener una visibilidad de un palmo, literal.
Y a ello le sumamos la vegetación: esos bosques tan bonitos de algas, que te "alfombran" los fondos... y que te obligan a apartarlos, cada vez, para poder ver algo. Todos estos elementos convierten en un formidable trabajo, algo en inicio tan simple como peinar una zona y localizar objetos... del tipo que sea.
Y a ello le sumamos la vegetación: esos bosques tan bonitos de algas, que te "alfombran" los fondos... y que te obligan a apartarlos, cada vez, para poder ver algo. Todos estos elementos convierten en un formidable trabajo, algo en inicio tan simple como peinar una zona y localizar objetos... del tipo que sea.
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