La guerra en la Edad Media: Fuentes y metodología, nuevas perspectivas, difusión y sociedad actual.
Un tiempo después de haber regresado de este maravilloso congreso, me gustaría compartir unas reflexiones al aire, que en cierto modo ya compartimos en aquellas fructíferas veladas con nuestros nuevos amigos.
Sorprende habernos sentido tan bien, tan reconocidos y en tan buena compañía, sana, muy sana... y freak, como buenos medievalistas que somos.
Sorprende ver de cuantas y cuantas maneras se puede abordar la guerra medieval. En un maravilloso discurso de cierre García Fitz ha enumerado todos y cada uno de los diversísimos (y divertidísimos) puntos de vista de tantas y tantas ponencias relacionadas con la Guerra. Fuentes numerosas, nuevos enfoques y estudios específicos o puntuales que aclaran claroscuros de un tema fascinante, maduro , ya alejado de la Historia política pura y dura, o fuera al menos de su óptica tradicionalista.
Porque ahora toca estudiar a los no representados en la documentación, a los nunca vistos, a personajes secundarios, minorías, aspectos económicos, de las mentalidades, de la fiscalidad o estrategia, la técnica, la táctica... las posibilidades son infinitas. Y lo hemos demostrado.
Quizás vamos sacándonos los lastres de la Historia Militar: aquella que era de aficionados a las miniaturas, de gente que no formaba parte del mundo académico o exclusividades de academias militares y derivados. Quizás vaya entrando en la academia, en tal o cual vertiente. Pero sin patentes de corso: con metodología, rigurosidad y seriedad.
Quizás seguimos con carencias, pero avanzando a buen ritmo contra ellas, rompiendo tópicos.
Porque ahora podemos acercarnos a su estudio desde la iconografía, desde los videojuegos, desde la escultura, desde el estudio edilicio, castellológico o poliorcético, desde el recreacionismo, desde la arqueología...
¿Desde la arqueología? ay, la arqueología! esa gran extraña en tantos y tantos foros aún... porque asumimos que la documentación es básica en la Historia Medieval... pero la arqueología aun sorprende (y no debería), aún debe quedarse en la tardoantiguedad (porque los documentos son los que son, y no queda otra) para ser vista como remedio de males. Aún chirría cuando aparece en estos foros... Será que la historia medieval no entiende de arqueología? será que la arqueología no sabe historia medieval?
Aún no está madura. Aún no existe el correcto y directo diálogo entre texto y cultura material. Aún sigue siendo la excusa que confirma el documento, y no una fuente en igualdad... Pero eso no es un mal del Medioevo, es un mal de la arqueología histórica, de cualquier época.
Estemos tranquilos y dialoguemos. Asumamos que es una "herramienta" tan válida como saber paleografía. Y basta de tonterías: No más lecturas históricas del paisaje, no más buscar en la tierra la hipótesis predefinida, o la verdad del sacrosanto documento, explicativo y verdadero cual mapa de tesoro. Entendamos uno y otro, y si nadie sabe de todo (como es normal) acudamos a aquella interdisplinariedad que todos predicamos, pero que nadie espera... y que pocos han visto.
En cualquier caso, ha sido bueno ver para que sirve todo esto y pensar que también hacemos edad media viendo un sepulcro o observando un manuscrito miniado... y que estudiamos la guerra reconstruyéndola en un PC, o vistiéndonos de ella, de la cabeza a los pies.
Y también jugando a ella, sintiéndola en la una realidad virtual encerrada en un CD, que es ya una realidad virtuosa que complementa el conocimiento de nuestros pequeños. Yo estoy contento y feliz de estar en ello, leer sobre ello y dedicarme a ello. Y vivirlo. Adentrémonos.... Hace una partidita?

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