O Carro galego tradicional e o home: historia, etnografía e arquitectura.

El otro día pudimos admirar los fondos del Museo de Historia Local de Valga, donde se conservan magníficos ejemplos del patrimonio etnográfico gallego: un mallo, un yugo, un magnífico carro y un larguísimo etcétera.

La visita me hizo pensar en cuánto ha cambiado el mundo rural gallego y en cómo aquellos objetos que nuestros padres y abuelos conocieron y utilizaron son contemplados hoy por nuestros hijos, sobrinos o hermanos pequeños con una mezcla de extrañeza y curiosidad.

Porque hoy ya casi no vemos carros en nuestros caminos. Los encontramos, sobre todo, convertidos en elementos decorativos en casas, fincas o establecimientos que buscan conservar —o recrear— cierto aire enxebre.

Pero un carro era mucho más que un objeto.

Era una herramienta fundamental de trabajo, un medio de transporte y una pieza compleja de tecnología rural, adaptada a las necesidades del campesinado y a las características del territorio.

El carro como patrimonio etnográfico

Partes de un carro gallego.

Quizás para que este recuerdo no se pierda sería necesario introducir en la escuela otros documentos históricos, más allá de los nombres y fechas de la historia de siempre.

El patrimonio etnográfico también cuenta nuestra historia.

Un carro, un arado, un yugo o un apero agrícola nos hablan de cómo trabajaban las personas, cómo organizaban sus desplazamientos, qué materiales utilizaban y cómo aprovechaban los recursos disponibles.

En este campo resulta imprescindible recordar a Xaquín Lorenzo Fernández, Xocas, uno de los grandes investigadores de la etnografía gallega.

Xaquín Lorenzo, Xocas.
Su relación con el carro comenzó cuando era muy joven. En el Seminario de Estudos Galegos presentó un trabajo sobre O carro galego y posteriormente desarrolló numerosos estudios sobre la cultura material y el mundo rural gallego. El carro ocupó un lugar destacado en su trayectoria investigadora.

No se limitó a describir los objetos. Los dibujó, fotografió, estudió sus componentes y recogió los conocimientos asociados a su fabricación y utilización.

Su trabajo constituye hoy una fuente fundamental para conocer una parte del mundo rural gallego que durante el siglo XX experimentó una transformación radical. La Real Academia Galega destaca precisamente sus investigaciones sobre el carro, el yugo, los oficios, los juegos y otros aspectos de la cultura material.

Cuando el carro también era paisaje sonoro

Cuando salimos al campo todavía podemos encontrar algunas huellas de aquel mundo.

En ocasiones aparecen marcas longitudinales hundidas en las piedras de antiguos caminos, producidas por el tránsito continuado de carros. No todas estas marcas tienen necesariamente el mismo origen ni podemos atribuir automáticamente cualquier surco a un carro, pero allí donde están documentadas constituyen un interesante testimonio de las antiguas vías de circulación.

Y está también el sonido.

El carro tradicional gallego tenía una sonoridad característica, producida por la fricción de sus diferentes componentes. El famoso chirriar del carro llegó a formar parte del paisaje sonoro del mundo rural.

Xaquín Lorenzo dedicó especial atención a esta dimensión sonora. Xaquín Lorenzo prestó especial atención a esta dimensión sonora y dejó documentado el característico chirriar del carro gallego.

O carro e o home

Fotograma del documental O Carro e o Home.

Existe además un documento excepcional para conocer este universo: O carro e o home.

En las tierras de Lobeira (Ourense) se rodó a comienzos de la década de 1940 una de las películas etnográficas más interesantes relacionadas con el mundo rural gallego.

O carro e o home fue dirigida por Antonio Román y contó con un guion de Xaquín Lorenzo y Antonio Román. La película muestra diferentes momentos relacionados con el carro gallego, desde la selección y preparación de las materias primas hasta su construcción, utilización y abandono.

El documental tiene una enorme importancia porque no se limita a mostrar un objeto aislado: documenta todo un sistema de conocimientos, trabajos y relaciones sociales alrededor del carro.

En 1980 se realizó una versión restaurada con narración en gallego de Xaquín Lorenzo. Tenéis aquí el magnífico documental. En apenas doce minutos podemos seguir el ciclo de vida del carro gallego y acercarnos a buena parte del mundo rural del que formaba parte. Si no lo conocéis, merece mucho la pena verlo.

La memoria de nuestros mayores

Carro tradicional gallego.

Hoy el mundo rural gallego ha cambiado profundamente. Se ha modernizado, ha perdido población en muchos lugares y también se ha adaptado a nuevas formas de producción y de vida.

Con ese proceso desaparecieron muchas prácticas cotidianas y también buena parte de los conocimientos asociados a ellas.

Pero todavía existe una fuente de información que tenemos al alcance de la mano: la memoria de nuestros mayores.

Antes de que desaparezcan definitivamente, todavía podemos preguntar cómo se utilizaba un carro, quién lo fabricaba, cómo se reparaba, qué nombres recibían sus piezas, por qué se utilizaba una madera determinada o cómo se transportaban determinadas cargas.

Y no necesitamos grandes medios.

Una grabación de audio, una entrevista en vídeo o unas fotografías pueden conservar información que dentro de unas décadas resultará imposible recuperar. La tecnología actual hace que documentar esa memoria sea extraordinariamente sencillo.

Vamos a ello.

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