Castro de Socastro: Destapando y tapando.

El viernes pasado hemos dado por finalizadas dos semanas de intensa y fructífera campaña arqueológica, en el Campo Internacional del Castro de Socastro en Rois, de la que hablaremos en una próxima entrada.



Siempre que se realizan campañas de estas, de tan corta duración (diez mañanas de trabajo) se pierden unos preciosos días tapando y destapando los sondeos arqueológicos abiertos el año anterior.

Como es lógico, cualquier persona que se acerca al castro, los vecinos, los amigos que vienen de visita o las autoridades y/o voluntarios que allí están te preguntan el porqué de esta práctica, a todas luces, absurda? Porqué lo hacemos?

Es necesario tapar los sondeos para que los agentes atmosféricos y climáticos no alteren ni las estructuras ni los sedimentos arqueológicos localizados.

También se realiza el tapado para preveer la posibilidad de facilitar la labor a expoliadores y "piteros", no porque queden elementos de valor en el sondeo, si no porque su ignorancia y la presunción de tesoros sin cuento, enterrados en los yacimientos arqueológicos les anima a agujerear y destruir la valiosa información científica que el subsuelo ofrece, siempre que se realice con metodología arqueológica, claro.

A nosotros no nos gustaría cubrirlos, claro, y preferiríamos que quedaran a la vista algunos de los restos arqueológicos de los 18 sondeos que en 7 campañas de excavación en el castro se han realizado. Pero hasta el momento (mientras no se realice una campaña de restauración y consolidación de algunos de los restos hallados) debemos ser consecuentes y taparlos, para minimizar los daños que estos puedan sufrir y asegurar una correcta conservación hasta una futura campaña arqueológica. No debemos olvidar que antes de visibilizar el patrimonio, o socializarlo (como se dice últimamente), un profesional del patrimonio debe garantizar prioritariamente la conservación y preservación del bien en la mejores condiciones posibles para uso y disfrute de las generaciones futuras. Esperemos que pronto podamos disfrutar de una visita a los magníficos restos arqueológicos que guarda el castro de Socastro cuando apetezca, no solo 15 días al año.





Imágenes: Erik Carlsson-Brandt.

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