Alfombras de pared.

Hablada en otro post de pintura e historia y este, en cierta medida está derivado de aquel. 

Es curioso pensar como llegan a Occidente las alfombras. En Oriente y Norte de África se usaban para cubrir el terreno donde se colocaban las tiendas, una cuestión de utilidad, confort e higiene (y que aún perdura). Su elaboración llegó a tal refinamiento que esta manufactura era muy demandada y costosa en Europa.

El contacto con Oriente próximo y el mundo islámico no hace sino acrecentar la demanda, considerada un objeto de lujo. En el S. XII comenzaron a ser producidas en España, al siglo siguiente en Francia y en el S. XIV en Italia... hasta el S. XVI no se diferencian las producciones europeas de las orientales y comienzan a evolucionar de manera propia.

Lo curioso y llamativo es que en Occidente no se solían usar en el suelo (En oriente se usaban para sentarse) y si para cubrir muebles, camas, asientos o baúles. Poco a poco se impuso también la costumbre de usarlas para adornar ventanas y balaustradas, especialmente en días señalados.

¡Así que si veis pinturas renacentistas como la de abajo no penséis que las alfombras están tendidas a secar!


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