Estudiamos bajo el agua?



Sobre estudiar bajo el agua es sobre lo que dimos a una conferencia hace poco en un Instituto de Pontevedra, encuadrados bajo el programa de Normalización Lingüstica. Por supuesto hablamos del Patrimonio cultural Subacuático Gallego y de una de las zonas potencialmente más fértiles: La Bahía de San Simón y la Batalla de Rande. 

Y ante la pregunta, si, también estudiamos bajo el agua. Porque la arqueología es esencialmente estudio, y la arqueosub tan solo se ejecuta en solo un medio físico diferente, pero con el mismo método y objetivos.

No solo me gusta (y siempre acepto) dar charlas en Institutos por la espontaneidad de los chavales y el buen regusto que te dejan, sino también por la necesidad de realización de una labor poco común en nosotros (colectivo profesional): dar charlas.

Siempre que nos viene a la cabeza el tema pensamos en foros a los que estamos acostumbrados, (congresos, simposios y palestras, que es a lo que nos dedicamos) llenos de colegas y expertos con los que intercambiar opiniones, charlar y sentirte a gusto. Y eso es bueno. Podemos dar charlas científicas, a un foto culto o bien preparado, pero no debemos descuidar las charlas divulgativas y las educativas, tanto o más necesarias que las anteriores.

Está claro que debemos trasmitir nuestro conocimiento como objetivo último, y no desdeñar ninguno de los niveles de difusión del mismo. 

Aunque a veces andemos algo despistados y se nos olvide, hacemos una ciencia social, y esa labor sin darla a conocer no tiene sentido. Y por mucho revestimiento científico/técnico que tengamos, la arqueología también es una herramienta para hacer historia.

Creo que nunca debemos pensar que esta labor de difusión (que desgraciadamente no solemos hacer) no nos la pagan, o no compensa el esfuerzo de prepararla: no es cierto. Pensemos que nadie va a valorar nuestro trabajo si no lo conoce. Nadie va a proteger aquello que no valora. Nadie va a pagar aquello que nos merecemos, si no explicamos cuan importante es para nuestra sociedad.
 
Tras la charla preguntaba una alumna como se dibujaba bajo el agua, y me acordé del chiste entre EEUU y la URSS de como conseguir escribir en el espacio. A veces (o casi siempre) la solución es lo más sencillo, porque es lo que funciona. Igual que es más sencillo (teóricamente) dar una charla a futuros adultos, que sabrán lo que es el patrimonio arqueológico, su valor, y que deben y no deben hacer con él. Una lección para el futuro, algo sencillo que (casi) nunca hacemos.





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