La muerte de Ramsés III.



Siempre cuento en las charlas educativas que la arqueología es como el CSI de los restos antiguos. En este pelea detectivesca por entender la "escena del crímen", a veces se alzan verdaderos enigmas de serie de ficción, que con las piezas que tenemos no logramos reconstruir en su totalidad.


La muerte de Ramsés III es como la de un libro de Agatha Christie: un rey que gobierna durante un cuarto de siglo traicionado... contra el que atentan sus personas de mayor confianza colándose en su morada aprovechando la confusión de un día de Fiesta.


No se sabe muy bien el origen de la conspiración del harén, pero si la fuerte implicación de la esposa real Tiyi, lo cual explica en cierta medida la cantidad de altos personajes mencionados (y condenados) en el proceso judicial. Todo ello parece la cristalización de un Egipto altamente inflaccionado y un faraón (el vencedor de los Pueblos del Mar) anciano y enfermo.

Los conspiradores se colaron en el palacio de Medinet Habu y hasta hace poco no se sabía si lograron acceder al faraón o la conjura la detuvo la guardia de mercenarios Shardana. El caso es que el faraón murió antes de iniciar el proceso judicial, pero la momia de Ramsés III no presentaba lesiones ni heridas de ningún tipo...

En el papiro Judicial de Turín se muestra el proceso judicial en el que 34 de los 38 encausados son condenados a muerte.

De los principales implicados destaca Pentaur, un alto personaje que en honor a su alto rango se le permite suicidarse tras el juicio. No sabemos sus nombres de los implicados, pues fueron apodados con pseudónimos a conciencia, para así borrar para la eternidad su verdadera identidad...

Hasta el año 2012, cuando el Instituto de Momias y el Hombre de Hielo de la Academia Europea de Bolzano localizan, haciendo una tomografía computerizada a la momia de Ramsés III, un corte amplio y profundo en la garganta, realizado con un un arma con filo y que le habría causado la muerte inmediata. 
El estudio de otra momia de un varón del linaje parental de Ramsés III, enterrado con un ritual impuro (castigado, por tanto, para la eternidad) resolvió también que era un supuesto hijo del faraón, seguramente el Pentaur (o Pentaware) conspirador, hermano (hermanastro) del vengador y sucesor de su padre, Ramsés IV. Caso resuelto.




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