Jose Baña Heim y Naufraxios Galegos.
Ya estaba bien de esperar a que existiera una asociación cultural que tanto hacía falta como la de Naufraxios Galegos. Una que pusiera nuestro patrimonio cultural subacuático y marítimo a la altura que se merece, y que de voz a lo que el mar (y el tiempo) muchas veces ha silenciado.
Su primer acto público, generoso, no fue una conferencia magistral, ni salir en los periódicos con algún titular titularísimo de algún hallazgo o noticia más o menos afortunada: fue una visita por Camelle y un homenaje a José Baña Heim, el primer "cuentista" de naufragios gallegos que encandiló con su libro a multitud de marinos de papel... y que lo seguirá haciendo siempre, con quien lo lea.
Para mí, la sorpresa más grande de este paseo cultural por el Camelle de los naufragios, por el camelle inundado de cultura marítima y sobretodo por el Camelle de Pepe Baña, ha sido la pluralidad del día: A cuentagotas, en cada sitio, tras la voz sabia y didáctica del organizador, cogían turno una o varias personas que de su boca contaban vivencias, anécdotas o pertinentes historias (o poemas) en cada uno de los rincones de parada.
Esta grata sorpresa, y la generosidad de cuantos acudieron y conocieron a José Baña, atrajo al evento a un buen puñado de visitantes, que quisieron con ello ponerle la guinda a una visita organizada con tacto y buen gusto, y que culminó con un panel que para siempre recordará a este maestro de Camelle en su puerto.
Hablando de buen gusto, si podéis acercaros a este mágico rincón, visitad el Museo del Alemán, seguro que os dejará buen sabor de boca. La relación entre Pepe Baña y Man ha sido para mí otra sorpresa de esta caminata... y el ver algunas de las obras de aquel loco genial, ya parte de la leyenda y del pueblo mismo. De todo, me quedo con sus libretas, en las que los visitantes de su mundo dejaban sus impresiones, colaborando y enriqueciendo su obra como casi sin querer, como hizo Naufraxios Galegos.
Ya cerrando el tema del buen gusto y las bocas, mencionar que nosotros no pudimos degustar la suculenta caldeirada, por aforo completo. A ver si con el Serpent puede ser.



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