El Mar del Norte como región marítima en la Edad Media y en la época Moderna.



El profesor Michel Limberger acudió hace unos meses a dar una conferencia con este nombre a Coruña. En ella trataba de explicar como El Mar del Norte, una región marginal hasta cierto punto, va ganando peso a partir del siglo XIII hasta convertirse en un punto clave en las rutas marítimas del comercio Europeo.

Esta ruta comercial favoreció un intercambio comercial, tecnológico y cultural, convergiendo en un germen de una cultura "paneuropea" si lo queremos denominar así, ya para aquella época.

En estos flujos tan marcados, la influencia de la zona de Países Bajos como elemento central que catalizaba los flujos del Mediterráneo y los del Báltico tenían tal importancia que se peleó durante siglos por su dominio. Una vez cristalizado su independencia esta zona llegó a dominar el comercio mundial pese a su reducido tamaño y carencias intrínsecas.

De esta cultural global volveremos a hablar en un futuro en un post, pero por ahora no dejo de pensar en otro anterior ya publicado que tenemos la prueba física, evidente, en el noroeste ibérico de estos circuitos; de como y cuan ricos eran esos flujos comerciales cuyo destino eran habitualmente los Países Bajos, y sobretodo Amberes.

Cuando estudiábamos la carrera nos hablaban de los convoyes de Génova y Venecia al Mediterráneo Oriental, de las repúblicas italianas y de los viajes de la seda y las especias a Alejandría y próximo Oriente... pero no se habla tanto de la Ruta de Flandes, los grandes flujos comerciales que desde el Mediterráneo o desde la costa Atlántica peninsular llegaban a Flandes, donde confluían los productos Mediterráneos, ingleses, franceses y los cargamentos de la Hansa. Una historia que casi no se cuenta, y que para Portugal (sobretodo para Lisboa) y para Galicia tenía una importancia capital, mucho mayor de lo que pudiera tener todo el movimiento de aquel Mediterráneo en guerra.


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