Valga y el Ulla.
Lo de Valga y el Ulla es una relación, no secular, sino milenariamente fructífera. Una relación que el mundo moderno hasta cierto punto había olvidado, ahora que las vías de comunicación son de asfalto, y el río solo es economía productiva para las multinacionales de la electricidad.
El octubre pasado estuvimos por la ribera, viendo sitios que creemos que merecen estar más allá que en el recuerdo de los mayores, que pueden contar una historia que al fin y al cabo es nuestra historia, la de un territorio y la de unas vidas ligadas a un río, al que hoy más de una vez le hemos dado la espalda.
Esperemos que el 2016 nos traiga más novedades de esta fructífera relación, que nosotros tuvimos la suerte de descubrir en 2007, y que empezamos a destapar en 2008, de la que nos han publicado (al fín) algunas nuevas cosas, y en la que esperamos seguir en un futuro.
Seguimos dispuestos a caminar, a hacer nuevos caminos de la memoria que no se pierdan entre la vegetación olvidada.


Comentarios
Publicar un comentario