Tierra a la vista.

Permitidme que dejemos de socastrear por una entrada para manifestar mi alegría por un amigo. 

Dicen que cuando navegas y llega la tormenta perfecta, la tan temida ola solitaria, no te la esperas. Como tampoco te la esperas no has tenido tiempo de prepararte y cuando llega y te va a hundir el barco ya es tarde para remediarlo. Sucederá y punto. Al igual que en la película, mucha gente (como es lógico) abandona toda esperanza, deja de luchar en el intento de remontar esa gran ola con tu pobre barquito. Pero en este caso  no ha sido así. Y contra todo pronostico te has salvado de un naufragio por segunda vez (si bien en la primera dejaste un nuevo y desconcertante pecio para los futuros arqueosub). Bienvenido a tierra.

Me alegro de que el esfuerzo haya valido la pena y que podamos (podremos) verte dando guerra por mucho tiempo más. Enhorabuena Moncho.

Seguirás navegando viento en popa por muchos años. Que todos nosotros sigamos viéndote, cambiado, pero alegre y remando fuerte.


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