El pecio de Barreiros: el naufragio que el mar escondió... y volvió a descubrir.
El 8 de marzo de 2015 una cada vez más habitual tormenta cantábrica retiró toneladas de arena de la playa de Remior (Barreiros, Lugo) y dejó a la vista algo extraordinario.
Los vecinos fueron los primeros en verlo y se convirtió en uno de los hallazgos más interesantes del patrimonio cultural subacuático gallego. La Dirección Xeral de Patrimonio Cultural (esta vez sí) actuó con rapidez, y entre el 12 y el 19 se hizo una intervención urgente (sin aportación, que se sepa, de la Armada o de la Policía autonómica) de documentación, registro y estudio del pecio.
Se documentó parte de un casco de barco, parte del plan, justo por encima de la quilla. Se pudieron documentar elementos estructurales de las varengas (las costillas del barco) con su característica curvatura allí donde comenzaba el pantoque. Se conservaba la quilla, en buen estado, y los restos de la traca de aparadura (primera fila de tablas del casco), además de abundantes negativos de clavazón de hierro. La embarcación, de madera de roble y forro a tingladillo, fue datada por análisis dendrocronológico e identificación de especies en el siglo XV.
Tras la intervención, la acción del mar trajo de nuevo la arena y volvió a enterrar los restos. Allí permanece el pecio de Remior, a la espera de futuras tormentas o una intervención más completa que lo estudie como se merece.
Este tipo de yacimientos intermareales (de alguno de estos os volveré a hablar), como el de Corme, son especialmente frágiles, ya que la acción del mar y los cambios climáticos los han protegido, los descubren y destruyen al mismo tiempo. La actuación de 2015 demuestra que con rapidez y profesionalidad, se puede documentar un pecio antes de que "desaparezca". El mar sigue escribiendo (y borrando) nuestra historia... y de vez en cuando nos deja leer una página inédita... ¿cuál será la siguiente?



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